Hoy os presento un trabajo que realicé para un curso de diseño y creación de sonido digital. Se trataba de realizar una completa producción radiofónica de ficción que englobara locución, fondo musical, efectos de sonido.

Era la primera vez que me adentraba en este campo y la verdad es que es positivo para potenciar la creatividad, innovación, la capacidad de comunicar de forma sonora sensaciones. Si bien es lo que intentamos al componer canciones, está claro que los dos medios son diferentes y tienen sus peculiaridades.

 

Os dejo también el texto que escogí.

 

La extinción de la raza de los hombres se sitúa aproximadamente a fines del siglo XXXII. La cosa ocurrió así: las máquinas habían alcanzado tal perfección que los hombre ya no necesitaban comer, ni dormir, ni leer, ni hablar, ni escribir, ni hacer el amor, ni siquiera pensar. Les bastaba apretar botones y las máquinas lo hacían todo por ellos. Gradualmente fueron desapareciendo la Biblia, los Leonardo Da Vinci, las mesas y los sillones, las rosas, los discos con las nueve sinfonías de Beethoven, las tiendas de antigüedades, el vino de Burdeos, las oropéndolas, los tapices flamencos, todo Verdi, las azaleas, el palacio de Versalles. Sólo había máquinas. Después los hombres empezaron a notar que ellos mismos iban desapareciendo gradualmente, y que en cambio las máquinas se multiplicaban. Bastó poco tiempo para que el número de los hombres quedara reducido a la mitad y el de las máquinas aumentase el doble. Las máquinas terminaron por ocupar todo el espacio disponible. Nadie podía moverse sin tropezar con una de ellas. Finalmente los hombres desaparecieron. Como el último se olvidó de desconectar las máquinas, desde entonces seguimos funcionando. 

 

Tendréis que perdonar mi narración, es la primera vez que grabo algo saliendo de mi boca y como podéis escuchar a la voz le falta carácter, un poco de actuación, mejorar entonaciones y un largo etc.

 

El apocalipsis.

 

 

 

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